¡Tenemos una buena noticia! Nuestra
compañera e investigadora senior, Lidia Yebra, ha publicado un nuevo trabajo en
la revista Mediterranean Marine Science. Este
trabajo se ha desarrollado en colaboración con investigadores e investigadoras
de seis instituciones europeas, entre ellos destacan el Hellenic Centre for
Marine Research (HCMR) y el Centro Oceanográfico de Málaga (IEO-CSIC), ambos
referentes europeos en investigación y evaluación del medio ambiente marino.
| Portada de la publicación |
Hablar del estado del mar suele
llevarnos a pensar en aspectos y organismos macroscópicos, pero la realidad es
que el océano empieza a cambiar mucho antes de que podamos verlo a simple
vista. Y es ahí donde entra en juego el uso de herramientas más precisas para detectar
señales tempranas sobre cambios en el medio marino.
El estudio parte de una idea
sencilla pero fundamental: si queremos saber cómo está el mar, debemos fijarnos
también en cómo están los organismos que viven en él y para eso se utilizan los
biomarcadores. A través de ellos, es posible detectar cambios mucho antes de
que sean visibles a simple vista. Esta nueva información permite complementar
los métodos tradicionales. La nueva publicación, titulada Integrating zooplankton biomarkers within the European Marine Strategy
Framework Directive (MSFD) assessment, avanza precisamente en esa
dirección: propone integrar biomarcadores del zooplancton en la evaluación del
estado ambiental del océano dentro de la Estrategia Marina Europea (MSFD), un
paso que puede transformar la forma de vigilar y proteger nuestros mares y
océanos.
El zooplancton es extremadamente
sensible a cualquier alteración del entorno. Reacciona rápido a la
contaminación, al calentamiento del agua, a la falta de oxígeno o a la acidificación.
Sin embargo, durante décadas ha tenido un papel secundario en los programas de
seguimiento. La Directiva Marco Europea de Estrategias Marinas ha empezado a
cambiar esta tendencia, pero aún queda camino por recorrer. Biomarcadores enzimáticos
como la actividad ETS (del inglés, Electron Transport System) o la actividad AARS
(del inglés, Aminoacyl-tRNA Synthetases) permiten conocer la actividad
metabólica y crecimiento del zooplancton; los isótopos estables y los ácidos
grasos ayudan a reconstruir relaciones tróficas; y los marcadores de estrés
oxidativo revelan cómo responden a presiones ambientales que todavía no se
reflejan en el ecosistema. Esta capacidad de anticipación es clave para una
gestión más eficaz.
| Biomarcadores basados en zooplancton propuestos en el trabajo |
Además, uno de los grandes desafíos para avanzar en esta línea es la calidad de los datos disponibles. Muchos registros históricos solamente incluyen abundancia o biomasa, y faltan series temporales de larga duración. De hecho, los grandes repositorios globales suelen almacenar datos muy generales, sin rasgos metabólicos ni tasas de crecimiento o alimentación. Durante el taller EuroMarine BIOZOO, especialistas de distintos países coincidieron en la necesidad de mejorar la resolución de los datos, estandarizar protocolos y asegurar que la información sea comparable entre laboratorios. También insistieron en la importancia de garantizar que los datos sean accesibles y reutilizables.
La publicación subraya además un
reto creciente: la falta de taxónomos especializados. La identificación de
especies es esencial para interpretar correctamente los biomarcadores, pero
cada vez hay menos expertos formados en este campo. La inteligencia artificial
está empezando a ayudar en la clasificación automática de organismos, pero aún
es necesario reforzar la formación y la financiación para recuperar esta
capacidad clave. Diversas iniciativas internacionales llevan años
alertando de esta necesidad y trabajando para mantener viva esta especialización
fundamental para la investigación marina.
La conclusión del trabajo enfatiza la
necesidad de integrar estos biomarcadores en la monitorización del zooplancton
mejorando nuestra capacidad para detectar cambios en el ecosistema y anticipar los
impactos del cambio climático además de las presiones humanas en nuestros mares.
Coincidiendo con el inicio del tercer ciclo de la Estrategias
Marinas (2024–2030), esta propuesta llega en un momento decisivo y supone
una oportunidad para fortalecer la vigilancia marina y conectar mejor la
investigación con la gestión.
En resumen, el mar nos está avisando
de los cambios que se están produciendo, aunque no los veamos. Gracias a herramientas
como los biomarcadores y al trabajo coordinado de centros de referencia como
IEO‑CSIC, estamos
aprendiendo a detectarlos de forma temprana.
Este trabajo ha sido financiado
parcialmente por el proyecto ESMARES3 (20243TE020) del Ministerio para la
Transición Ecológica de España, y por el programa "Monitoring and
recording the status of the marine sub-regions of Greece" (MIS 6017388),
financiado con fondos nacionales griegos y de la Unión Europea en el marco del National Strategic Reference
Framework (NSRF 2021–2027), bajo el Ministerio de Economía Nacional y
Finanzas de Grecia. Asimismo, el taller BIOZOO fue financiado por EuroMarine.








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